Feb 10, 2020 | Innovación

Nicolás Cruz, Fundador y director ejecutivo de Base Pública:

“En el rol de las fundaciones hay una tremenda oportunidad para devolverle la confianza al país”

Para Nicolás Cruz, fundador y director ejecutivo de Base Pública, una sociedad civil fortalecida es clave para el correcto funcionamiento de una democracia. Por eso, su gran sueño es que esta fundación, plataforma y medio de comunicación, llegue a ser “un gran espacio del diálogo social y de la participación ciudadana para empujar políticas públicas que sean pertinentes a las personas”.

“No es justo que nuestra sociedad civil no tenga un espacio propio donde sentarse a conversar sobre el desarrollo sostenible de Chile”. Con esa reflexión y con la intención de reivindicar el rol de las organizaciones de base en la toma de decisiones del país, Nicolás Cruz fundó Base Pública, una fundación, plataforma y medio de comunicación dedicado a coordinar y difundir la voz de los ciudadanos.

Cruz explica que su misión consiste principalmente en visibilizar a la ciudadanía, que aunque se constituye de cientos de juntas de vecinos y fundaciones que se mueven por el desarrollo sostenible, por la participación ciudadana y por una mejor democracia, no tiene el reconocimiento que se necesita, a su juicio, para “incidir y acelerar estos procesos de legitimidad democrática que hoy día están en crisis”.

Desde que era muy joven, la desigualdad está entre sus grandes preocupaciones. A los 19 años se inscribió como voluntario en la sala de enfermos terminales y en las hospederías de menores del Hogar de Cristo. “Vengo de una historia familiar y educativa muy comprometida con los temas sociales. Y a esa edad encontré en el trabajo social y en la cercanía con los que menos tienen, un sentido para vivir”, dice este arquitecto que hoy tiene 39 años.

Más tarde se fue a vivir a la población Los Nogales, en Estación Central, donde armó el proyecto Puente, que define como su primera iniciativa de “empoderamiento ciudadano” y que luego se convirtió en la fundación Junto al Barrio, también dirigida por Cruz. Después, asumió como director regional de Un Techo para Chile en Valparaíso, donde se enfocó en erradicar campamentos.

De allí en adelante, Cruz no se desligó más de su rol como impulsor de transformaciones sociales. En el camino, pudo dimensionar un país con distintas realidades y oportunidades: “Descubrí que había un Chile maravilloso, de la colaboración, del respeto,de empresarios jugados, de dirigentes sociales absolutamente comprometidos con su comunidad y de fundaciones que hacen un trabajo increíble que no estaba siendo visibilizado”.

Con eso en mente, en 2015 empezó a preguntarse qué pasaría si se conocieran estas personas que se empeñaban en generar grandes cambios sociales. Y así comenzó a trabajar para formar Base Pública, impulsado por la “tremenda necesidad” de tener una sociedad civil articulada, que pueda contribuir de mejor manera con el desarrollo sostenible de Chile.

“Lo que tenemos que construir en este país es una nueva vecindad, una nueva manera de convivir. En ese sentido, es muy importante que las empresas se vinculen con sus comunidades”

–¿Cuál fue tu principal motivación para formar Base Pública?

–En mi experiencia viviendo en barrios vulnerables encontré algunos valores sobre el buen vivir. Para mí, vivir bien significa respetarnos, colaborar, conversar, dialogar, construir juntos, tener confianza entre nosotros, y de alguna manera sentía que a través de una fundación yo podía empujar razones para hacer comunidad en poblaciones de alta vulnerabilidad social. Las fundaciones son las organizaciones que han estado a la vanguardia del desarrollo sostenible y hoy cuentan con una altísima reputación: más del 70% de las personas en Chile reconocen que hacen un buen trabajo y, por tanto, en su rol hay una tremenda oportunidad para devolverle la confianza al país.
Además, las democracias liberales, como la nuestra, requieren de un tercer pilar que es la sociedad civil fortalecida. Tenemos a los empresarios, que le dedican mucho tiempo a la rentabilidad y al negocio, y por tanto no pueden estar muy ocupados de los temas públicos. Tenemos a la política y las instituciones, que cada vez se perciben más lejanas a la multiplicidad, diversidad y exigencias de los ciudadanos. Entonces, ese tercer pilar, formado particularmente por fundaciones y organizaciones de base, necesita fortalecerse para que los ciudadanos puedan participar de la construcción pública.
Pero hoy día una empresa que quiere trabajar en temas de infancia, de género, o de medio ambiente, no sabe con qué fundaciones podría hacerlo para acelerar el desarrollo sostenible porque la sociedad civil actúa como una diáspora, no está articulada ni visibilizada.

 

–¿De qué manera organizan el trabajo de la fundación para corregir esta situación?

–Tenemos un modelo que consta de cuatro partes: un medio de comunicación, basepublica.org, donde estamos permanentemente visibilizando diálogos, conversaciones, agentes y organizaciones que están cambiando el mundo. Por otro lado, tenemos proyectos para invitar a la sociedad civil a participar, para que los ciudadanos se hagan cargo de la política, participen de las decisiones públicas, se involucren y sean co-constructores del país que sueñan. También estamos generando una red de colaboradores con experiencia en ciertos temas, para formar a fundaciones en distintos ámbitos. Y por último, estamos formando alianzas entre ONGs y empresas, donde organizamos a las fundaciones por temas como discapacidad, medio ambiente, género, o inclusión, y así facilitar el vínculo entre ellas y las empresas, que permitan avanzar hacia el desarrollo sostenible de Chile.

“Para mí, vivir bien significa respetarnos, colaborar, conversar, dialogar, construir juntos, tener confianza entre nosotros. De alguna manera sentí que a través de una fundación yo podía empujar razones para hacer comunidad en poblaciones de alta vulnerabilidad social”

–¿Cómo financian todo esto?

–Con donaciones privadas de gente que he ido conociendo durante los últimos 20 años. Son personas que confían en lo que hacemos acá y por eso aportan con dinero para que esta fundación exista. El modelo también es financiado por las fundaciones que ponen recursos para participar en esta red y por empresas que quieren aliarse para trabajar junto con la sociedad civil en acelerar los procesos de fortalecimiento democrático y desarrollo sostenible

–En la práctica, ¿cómo se da la relación entre los privados y las comunidades?

–Lo que pasa en Chile es que muchas empresas están siendo subsidiadas por el territorio, por la comunidad y por la pobreza. Extraer recursos del territorio y no devolverlos no es sostenible, es generar mayor pobreza en 20 o 30 años más. Ser país no se trata solamente del PIB, se trata de la forma en que nos relacionamos entre nosotros. Y ese relacionamiento pasa por los bienes públicos, por la protección de nuestro medio ambiente, por la sostenibilidad y por la inclusión.
Por eso insisto en que lo que tenemos que construir en este país es una nueva vecindad, una nueva manera de convivir. Y en ese sentido, es muy importante que las empresas se vinculen con sus comunidades y generen un diálogo transformacional que los lleve a vivir mejor. ¿Qué gana el privado? Gana seguridad, confianza, relacionamiento, y es más querido. Pero pareciera que algunos están demasiado enfocados en las utilidades de su compañía y no están viendo que la mayor utilidad, el mayor objetivo, tiene que ver con el extramuro, con lo que está afuera.

–¿Qué se necesita para ser agente de cambio hoy, considerando el contexto de crisis social y política que atraviesa el país?

–Entender que uno está llamado a la transformación personal y la del otro, y que en los valores que creemos que son buenos, como la justicia, la equidad, el respeto o la tolerancia, es donde nos hacemos más humanos. Es vital que nos atrevamos a ser más humanos porque de esto se trata ser persona y habitar en el mundo que nos tocó. Yo he tocado la puerta de los más grandes empresarios locales, y solo me saco el sombrero por unos pocos. En esta pasada nos estamos farreando la posibilidad de construir un país gigantesco por no poder cambiar la mirada ni profundizar sobre lo que necesita Chile. Hoy se nos está cayendo un proceso constituyente porque no somos capaces de convivir, nos estamos perdiendo la posibilidad de construir una carta entre todos, que nos una.
Venimos empujando e intentando fortalecer una ley de participación ciudadana hace años, pero que hoy no cuenta con presupuesto en Chile: la Ley 20.500 de Protección Ciudadana. Tenemos una tremenda crisis de participación democrática, y ahí está, durmiendo. Por eso tenemos que buscar nuevas maneras de solucionar los problemas, de dialogar, para transformarnos con el otro y poder llegar a realizar acciones diferentes. Esta sociedad chilena que ha vivido en guetos, que se ha excluido, tiene que encontrar la posibilidad de juntarse a dialogar, de ahí la importancia del proceso constituyente.

–¿Qué desafíos quedan por delante para Base Pública?

–Hemos desarrollado diálogos en todas las regiones, tenemos redes a nivel nacional, pero nos falta crecer para poder instalar una gran institución encargada del fortalecimiento democrático a lo largo de Chile. Esto significa hacer partícipes a las personas, repartiendo el poder y haciendo que sus ciudadanos sean co-constructores del país. En ese sentido, mi sueño con Base Pública es construir una gran plataforma, una especie de centro del diálogo social y de la participación ciudadana para empujar políticas públicas que sean pertinentes a las personas, y para que nunca más en Chile sintamos que estamos desconectados entre nosotros. Para mí,todo se trata de valentía, de tener el coraje para cambiar las cosas. Cambiar el mundo o hacer transformaciones importantes no es difícil, lo difícil es encontrar a la gente dispuesta a hacerlo, socios que quieran acompañarte en ese desafío.

Cruz explica que su misión consiste principalmente en visibilizar a la ciudadanía, que aunque se constituye de cientos de juntas de vecinos y fundaciones que se mueven por el desarrollo sostenible, por la participación ciudadana y por una mejor democracia, no tiene el reconocimiento que se necesita, a su juicio, para “incidir y acelerar estos procesos de legitimidad democrática que hoy día están en crisis”.

“Mi sueño con Base Pública es construir una gran plataforma, una especie de centro del diálogo social y de la participación ciudadana (…)para que nunca más en Chile sintamos que estamos desconectados entre nosotros”