Feb 2, 2020 | Tendencias

Macarena Salosny, Presidenta de Inspiring Girls Chile

Iniciativa busca empoderar a niñas a través de encuentros con mujeres exitosas

“¿Cómo puedo incentivar y apoyar la construcción de una sociedad más justa?”, fue la pregunta que llevó a Macarena Salosny a dirigir Inspiring Girls Chile, fundación cuyo objetivo es aumentar la autoestima y ambición profesional de niñas en edad escolar, “sin que el simple hecho de ser mujer suponga ninguna limitación”

“Yo no quería que mi hija pasara por lo que yo pasé”, reflexiona Macarena Salosny, recordando aquellos años de su infancia en que su madre le decía que la ingeniería era “cosa de hombres”. Desde entonces, comenzó a gestarse en ella una suerte de frustración que fue creciendo a medida que empezó a darse cuenta que el sexo masculino gozaba de ciertos privilegios. Algo que finalmente la hizo reaccionar y la llevó a decir que “no puede ser que esto funcione para algunas personas nada más”.

De ahí en adelante, recorrió un camino que la mantuvo siempre ligada al empoderamiento femenino. Una senda que la llevó hasta donde está hoy, presidiendo, a sus 36 años, el capítulo chileno de Inspiring Girls, fundación internacional nacida en 2015 en el Reino Unido, que hoy tiene presencia en 13 países –Chile fue la primera nación latinoamericana en unirse, gracias a la iniciativa de Salosny–, y que se dedica tanto a aumentar la autoestima y ambición profesional de niñas en edad escolar, como sus expectativas laborales, mediante intervenciones que permitan visibilizar la variedad de profesiones y trabajos a los que pueden optar. “Sin que el simple hecho de ser mujer suponga ninguna limitación”, acota Salosny.

 

El 48% de las mujeres en Chile trabaja y de ellas, cerca del 80% recibe el sueldo mínimo. “Eso, sumado a mi propia historia personal, en la que fui madre muy joven y tuve que postergar mi desarrollo profesional por criar a mis hijos, junto con depender económicamente del ‘hombre de la casa’, hizo que empezara a sentir que me estaba ‘atrofiando’ como persona y como mujer”, reflexiona.

En ese sentido, reconoce que Inspiring Girls le ha “cambiado la vida” porque relata que empezó a tomar conciencia y a conocer a muchas mujeres con historias de vida potentes, pero que no estaban conscientes de su valor o de la oportunidad que tienen de ser agentes de cambio. Esta iniciativa, dice, le ha hecho creer que una mayor incorporación de mujeres en espacios y contextos laborales, les da mayor independencia.

“Una vez, una chica del Ministerio del Trabajo me dijo que cuando una mujer encuentra un trabajo y un ingreso económico, es más probable que denuncie o que se separe si es que vive situaciones de violencia intrafamiliar. Por eso, a través de la Fundación estamos aportando a esas dos áreas: a la disminución de la violencia intrafamiliar por motivos de dependencia económica, y al aumento de participación laboral femenina”, comenta.

“A través de la Fundación estamos aportando a la disminución de la violencia intrafamiliar por motivos de dependencia económica, y al aumento de participación laboral femenina”

–¿Cómo surge su interés por Inspiring Girls?
–Durante un tiempo trabajé para la Fuerza Aérea y un día mi hijo, que en ese entonces tenía 6 años, no entendía qué hacía yo ahí porque “las mujeres no se lanzan en paracaídas”. Eso me chocó, y fue como un “baño de realidad” que vino a reforzar mi percepción de la existencia de sesgos de género.
Y entonces me pregunté, ¿cómo puedo incentivar y apoyar la construcción de una sociedad más justa, en la que mis hijos van a ser los protagonistas? ¿Cómo hago para que ellos entiendan que una mujer que trabaja no es una competencia? ¿Qué puedo hacer para que mi hija tenga también las oportunidades para desenvolverse en las áreas que ella considere importantes?

–¿Cómo encontró las respuestas a esas inquietudes?
–Buscando videos en Youtube, encontré a Inspiring Girls, me contacté con la fundación y les dije que quería tener esta iniciativa en Chile. Postulé, les mandé cifras sobre la participación laboral femenina en el país y me dijeron “oye, están casi como las naciones musulmanas”. Y yo pensé “¿no éramos los jaguares de Latinoamérica?”.
Me autorizaron a traer la fundación, me pasaron un correo y unos logos y eso fue todo. De ahí en adelante, tuve que organizar el tema, fundamentalmente con algunas amigas que les hizo mucho sentido la idea, y hoy ya somos un equipo de siete voluntarias que se encarga de llevar a cabo todo el trabajo.

–¿Qué acciones realizan específicamente?
–Principalmente damos charlas y speed dating, que son reuniones entre niñas en edad escolar y mujeres referentes de algún área, para que estas últimas les compartan su experiencia de vida y les cuenten cómo llegaron a ser lo que son. Son instancias en donde las niñas conversan de “tú a tú” con las profesionales, y se da el espacio para que puedan hacer preguntas.
A la fecha, hemos realizado alrededor de 15 de estos encuentros, con versiones de mujeres en economía y finanzas, en ingeniería, astronomía, educación parvularia…Nos preocupamos de hacer actividades en regiones también.

–¿Cómo ha sido la recepción por parte de las niñas?
–Hubo un speed dating en que la expositora era Rocío Fonseca, que en ese tiempo estaba a cargo de Start-Up Chile. Las niñas se sorprendieron de que ella fuese “jefa de algo” y de que no fuera rubia. Frente a eso, tú te preguntas en qué Chile estamos viviendo, y te das cuenta de cómo se alimentan los prejuicios: pareciera que, para estar a cargo de algo, debes tener cierto estereotipo, incluso físico o social.
En otra ocasión, a una voluntaria que se embarazó joven le preguntaron si no le daba lata “haber dejado de lado” a su hijo por estar trabajando. Las niñas piensan que si son mamás, su vida se trunca y hasta ahí llegaron, porque muchas de ellas deben ver que su mamá no trabaja por tener que cuidarlas. Con este tipo de iniciativas, les muestras otra realidad y, entonces, te preguntan “¿cómo eres mamá y trabajas al mismo tiempo?”.

–En la actualidad, ¿cómo se da esa compatibilización?
–Es muy fuerte ver, por ejemplo, que en las reuniones de apoderados veas prácticamente sólo a mamás, de las cuales muchas trabajamos, y si van dos hombres son casi héroes… La compatibilización de la vida familiar y profesional es difícil para las mujeres, por eso muchas están emprendiendo para tener y compatibilizar esos tiempos. Es un tema en el que hay que ahondar y trabajar mucho, partiendo por aprender a llevar una corresponsabilidad parental.
Es tremendamente violento que una mujer tenga que elegir entre desarrollar una carrera o una familia, ambas dimensiones deberían ser compatibles. Años atrás escribí una columna que decía que para tener más oportunidades en las organizaciones, debemos dar más espacio a los hombres en la casa para que se hagan cargo de los niños, porque nosotras mismas, como mujeres, perpetuamos esos sesgos.

«Es tremendamente violento que una mujer tenga que elegir entre desarrollar una carrera o una familia, ambas dimensiones deberían ser compatibles (…) debemos dar más espacio a los hombres para que se hagan cargo de los niños, porque nosotras mismas perpetuamos esos sesgos»

Gracias a Inspiring Girls, Salosny empezó a conocer a muchas mujeres con historias de vida potentes, pero que no estaban conscientes de su valor o de la oportunidad que tienen de ser agentes de cambio. Esta iniciativa, dice, le ha hecho creer que una mayor incorporación de mujeres en espacios y contextos laborales, les da mayor independencia.

Agentes de cambio

 

–¿Hay machismo en las mujeres?
–Sí, debo reconocerlo. Cuando vamos a un programa o un workshop para potenciar el perfil profesional, “pedimos permiso” en la casa, por ejemplo, mientras que el hombre sólo comunica. Tenemos también ese pensamiento culposo de que si eres muy trabajadora, si te das tiempo para ti, para tu desarrollo profesional, estás siendo mala madre. ¿Y quién quiere ser mala madre?
Sin embargo, en la medida que las mujeres que están ingresando recién al mercado laboral vean que hay opciones de verdad para ocupar cargos de jefatura, de asumir más puestos de responsabilidad, va a ser una fuente de motivación tremenda. Creo firmemente en eso: que una mujer puede impulsar y abrir camino y oportunidades para muchas más, considerando que las nuevas generaciones están mucho más sensibilizadas respecto a estos temas.

–¿Cuál es el punto de partida para ser un agente de cambio?
–Hay dos factores. Uno es el que yo denomino como el de “las tres D”: deseo, decisión y determinación. Hay muchos que tienen las ganas, pero no hacen nada; luego está la decisión, el momento en que algo te hace sentido y lo manifiestas con una acción concreta; y la determinación es ir más allá, es un nivel de compromiso mayor que nos motiva a vincularnos a largo plazo con una causa.
El otro factor tiene que ver con las redes que se vayan formando. Una persona que tiene el deseo, la decisión y la determinación, pero que está sola, no tiene un poder de influencia para cambiar el mundo. Yo puedo estar muy comprometida, pero mi equipo es un apoyo fundamental para lograr el impacto que hemos tenido. Sola, me hubiese quedado con las ganas.

–¿Cómo ha visto la participación femenina en los movimientos sociales que hemos presenciado en Chile estos últimos meses?
–Siempre ha habido participación femenina en las grandes revoluciones sociales. Incluso muchos cambios históricos han sido impulsados por mujeres, como cuando se discutía nuestro derecho a votar, la reducción de la jornada laboral o las leyes contra el acoso. Y en esa misma línea, tenemos una participación totalmente activa en las demandas sociales que están sobre la mesa hoy, pues muchas mujeres que son agentes de cambio y líderes de opinión han estado trabajando de manera silenciosa durante los últimos años.
Muchas de las mujeres que salen a la calle a protestar ya han tenido experiencias anteriores en manifestaciones: participaron de la “revolución pingüina”, marchas universitarias o gremiales, por ejemplo, pero también siento que hay miles más que se han visto tremendamente conmovidas por el movimiento social actual, y se han atrevido por primera vez a manifestar su descontento tocando cacerolas y marchando.
Sin embargo, hacen falta más mujeres en las mesas en las que se está discutiendo el futuro de nuestro país, dada la baja representación femenina tanto en política como en cargos de tomas de decisiones importantes en las empresas y organizaciones gremiales, por ejemplo.

–¿Qué ha significado Inspiring Girls en su vida?
–Me cambió la vida porque empecé a tomar conciencia y a conocer a muchas mujeres con historias de vida potentes, pero que desconocían su valor o la oportunidad que tienen de ser agentes de cambio. Me ha hecho creer que una mayor incorporación de mujeres en espacios y contextos laborales, les da mayor independencia.
Una vez, una chica del Ministerio del Trabajo me dijo que cuando una mujer encuentra un trabajo y un ingreso económico, es más probable que denuncie o que se separe si es que vive situaciones de violencia intrafamiliar. Por eso, a través de la Fundación estamos aportando a esas dos áreas: a la disminución de la violencia intrafamiliar por motivos de dependencia económica, y al aumento de participación laboral femenina.

«Una mujer puede impulsar y abrir camino y oportunidades para muchas más, considerando que las nuevas generaciones están mucho más sensibilizadas respecto a estos temas»